La neurodiversidad puede impulsar la planificación urbana sostenible; así es cómo

Neurodiversidad en la población

En el Reino Unido, entre el 15 y el 20% de la población es neurodivergente. Son 13 millones de personas, 700.000 con afecciones del espectro autista y dos millones con dislexia. La neurodiversidad va más allá del autismo e incluye el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), la discalculia, la disgrafía y otros. El aumento de los diagnósticos -especialmente el aumento del 787% en el autismo- y el aumento de las derivaciones tras la pandemia ponen de relieve la necesidad de considerar la neurodiversidad en la planificación urbana. No podemos ignorar una población en crecimiento.

Deficiencias de la planificación urbana para la neurodiversidad

El modelo social de discapacidad, que explica que la discapacidad es causada por barreras sociales, no por circunstancias individuales, ha tenido un impacto importante en la forma en que los geógrafos estudian el diseño urbano y el impacto de las actitudes de las personas hacia las personas con discapacidad. Sin embargo, existe un vacío en la investigación sobre cuán inclusivas pueden ser las ciudades. La mayoría de los estudios se centran en las discapacidades físicas, ignorando las necesidades de las personas con discapacidad intelectual o de aprendizaje. El Design Council define el buen diseño urbano como la creación de lugares que sean acogedores, seguros para todos, fáciles de navegar y construidos para las personas. Las ciudades pueden ser un desafío para las personas con discapacidades múltiples debido a la sobrecarga sensorial, la navegación poco clara y la exclusión social. Las experiencias varían según la edad, el sexo y el estado neurológico. El transporte público inaccesible y los entornos impredecibles aumentan la ansiedad y limitan el acceso a la vida urbana de las personas neurodivergentes.

Sobrecarga sensorial y ciudades

Las ciudades bombardean constantemente nuestros sentidos con imágenes, sonidos, olores y movimientos. Esto puede resultar abrumador para cualquiera, pero especialmente para las personas neurodivergentes que pueden tener diferencias en el procesamiento sensorial. Desafortunadamente, el Movimiento Global por la Sostenibilidad, a pesar de sus beneficios ambientales, a menudo ignora estos desafíos. Los bulliciosos mercados de agricultores, por ejemplo, pueden ser una sobrecarga sensorial. Las instrucciones de reciclaje complejas, las etiquetas ecológicas claras e incluso las opciones ecológicas como las bicicletas (que pueden resultar abrumadoras en el tráfico) pueden convertirse en barreras a la participación de las personas neurodivergentes.

Brecha de información y lavado verde

Además, la prevalencia del greenwashing (marketing engañoso sobre la sostenibilidad) puede resultar particularmente frustrante para quienes tienen dificultades de procesamiento. Las políticas poco claras y la falta de información accesible dificultan la toma de decisiones informadas. Es posible que el personal no capacitado en tiendas o mercados sostenibles no pueda responder preguntas con claridad, y las costosas opciones de alimentos orgánicos o sostenibles pueden desanimar aún más a quienes tienen un presupuesto ajustado.

Para una verdadera sostenibilidad, la inclusión es esencial.

6 formas de diseñar ciudades sostenibles y confortables

Diseño inclusivo: Construya soluciones inclusivas desde cero. Esto significa involucrar a personas neurodiversas en la planificación urbana, escuchar sus voces y asegurarse de que den forma a un futuro que funcione para todos.

Información disponible: Utilice lenguaje e imágenes claros y proporcione información en múltiples formatos en carteles, mapas y guías. Esto beneficia a todos, a los turistas y a las personas con discapacidad visual o de aprendizaje.

Escapadas pacíficas designadas: Distribuya parques con características relajantes como sonidos de agua, cree pequeños jardines en edificios y designe espacios tranquilos en bibliotecas y centros comunitarios. Ayudan a todos a relajarse y conectarse con la naturaleza.

Ciudades transitables: Fomentar la infraestructura para caminar y andar en bicicleta reduce la dependencia del automóvil, lo que genera calles más tranquilas, aire más limpio y un espacio público más vibrante. Esto beneficia a las personas neurodivergentes y promueve la actividad física al tiempo que reduce las emisiones de carbono.

Transporte público accesible: Vagones más silenciosos, áreas de espera designadas con baja sensibilidad sensorial y horarios visuales claros hacen del transporte público una opción viable para todos.

Opciones de movilidad inclusiva: Promover carriles para bicicletas accesibles y ofrecer alternativas como patinetes eléctricos junto con infraestructura para caminar y andar en bicicleta.

Neurodiversidad: una fuerza para la acción climática

El movimiento climático está adoptando una nueva y poderosa fuerza: la neurodiversidad. Las personas con autismo, TDAH y otras diferencias neurológicas tienen fortalezas que se traducen en acción ambiental. Sus agudas habilidades de observación, su atención al detalle y su pasión por la justicia los convierten en activos invaluables. Naturalistas como Chris Packham y Dara McAnulty, la activista climática Greta Thunberg, la ingeniera Tori Tsui, el inventor Boyan Slat y el activista y artista de hip-hop Xiuhtezcatl Martínez son sólo algunos ejemplos de personas neurodivergentes influyentes. Sus perspectivas únicas, pasión y pensamiento innovador tienen un enorme potencial para lograr un cambio positivo.

El diseño urbano inclusivo es esencial para desbloquear este potencial. Este sentido de pertenencia permite a los individuos neurodivergentes participar en esfuerzos de sostenibilidad, enriqueciendo el movimiento ambiental con sus fortalezas y perspectivas únicas. Cuando las ciudades son más inclusivas, el movimiento climático es más fuerte.

Los espacios públicos son cada vez más hospitalarios para las personas neurodivergentes. Los jardines sensoriales, las tranquilas áreas de biblioteca y las proyecciones para personas con autismo en cines como el Glasgow Film Theatre ofrecen retiros relajantes. Museos como el Museo del Transporte de Londres ofrecen ayudas visuales e historias sociales para facilitar la navegación. Programas como la ‘Hora del Autismo’ del National Trust crean actividades estructuradas en entornos de apoyo. El proyecto «Ciudad Sensorial» de Yokohama y los Parques Sensoriales de Chennai utilizan elementos de diseño para crear caminos accesibles con pavimento táctil y audioguías. Las compras también se están volviendo más inclusivas con horarios aptos para personas con autismo que reducen el ruido y la iluminación. Los pabellones deportivos se están sumando al movimiento y ahora hay salas sensoriales disponibles en algunos estadios.

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